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HISTORIA
Quedan escasos restos
arqueológicos en el territorio de Chignolo, a pesar de que el pueblo está
comprendido en un área geográfica que ha revelado en el tiempo numerosos
testimonios de su prehistoria, del mundo romano y de la Alta Edad Media.
Las primeras menciones al territorio de Chignolo se remontan al siglo VIII
d.C.Sin embargo, ya cuando las referencias históricas empiezan a ser más
explícitas, encontramos escritos que, a partir del año 1112, mencionan
cada vez con más frecuencia el nombre de Chignolo en actos relativos a los
"décimos" o compraventas de terrenos, en una de las cuales se hace
expresamente mención a un asentamiento llamado Chignolo, en cuyo
territorio se encuentra un castillo erigido en lugar fortificado sobre una
colina que domina toda la llanura circundante.
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El siglo XII
representa para Chignolo la llegada de los frailes llamados humildes,
que dejaran una huella indeleble en la mentalidad de sus habitantes.
Los frailes humildes se iban consolidando allí donde debilitaba la
presencia benedictina por su incapacidad de hacer frente a la
desintegración del sistema feudal y a la afirmación cada vez mayor de
los ayuntamientos, con los problemas que éstos suponían: la presencia
de un nuevo orden social y nuevas formas de pobreza. |
Las casas de los frailes
humildes se convierten en centros de espiritualidad y labor, precursores
del trabajo de las hilanderías de los siglos venideros, pero ligados a una
fuerte espiritualidad.En la esta vocación al trabajo y a la religiosidad
se va delineando el modelo antropológico que influenciará la vida de los
chignolenses en los siglos sucesivos.El
nombre del beato Venturino, que vivó en la primera mitad del 1300, ha
entrado a formar parte de la historia de Chignolo, pues los descendientes
de la familia Ceresoli, de su rama de Chignolo reivindicaron la
pertenencia del beato a su familia; de hecho los Ceresoli conservaron
durante siglos, precisamente en Chignolo, una importante reliquia del
beato (el dedo índice de la mano derecha) que en 1960 se encomendó a la
iglesia de San Pedro en Chignolo, donde aún se conserva.Momento crucial en
la historia de Chignolo será el período entre el trescientos y el
cuatrocientos, en el que la comunidad alcanzó su identidad.
Por una parte se definirá
su disposición territorial con la redistribución y subdivisión de los
fundos (por primera vez aparecen apellidos como Roncalli, Rota, Locatelli)
y por otra las devastaciones producidas por las batallas cada vez más
cruentas entre guelfos y gibelinos, de cuyas destructivos enfrentamientos
fue víctima toda la comarca de Isola.
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Estos dramáticos acontecimientos llevaron a la conquista del castillo por
parte del guelfo Galeazzo Gonzaga, y después de un borrascoso período y
breve dominio del milanesado, Bergamo caerá en poder de la República de
Venecia, que se encargará de abatir las torres de las distintas
residencias nobles . Este es el momento en que desaparecerá el castillo de
Chignolo. |
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Entre
el cuatrocientos y el quinientos asistimos a la definitiva disposición de
los asentamientos de población y a la definición de la estructura urbana,
que trasladará su centro prácticamente donde se encuentra hoy día.
También la transmisión de
terrenos a nuevas familias será una muestra de los cambios que se están
produciendo a nivel histórico y social.
La instalación en Chignolo
de un nuevo grupo de familias, esta vez no ya por motivos políticos, sino
por motivos puramente económicos junto a una naciente conciencia burguesa
llevará en el quinientos a la convicción de que la de Chignolo fue una
buena inversión.La agricultura iniciará a perfilarse como su verdadera
vocación, que se conservará hasta nuestros días.
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Una papel fundamental
revistió la Iglesia durante el seiscientos y el setecientos; lo
testimonian las cuatro iglesias que se construyeron
en este período: la
primera iglesia parroquial, San Pedro in Campis, que surgió donde
actualmente se encuentra el cementerio; la segunda, la iglesia
parroquial de Santa María, situada en los alrededores del actual
oratorio, la tercera iglesia parroquial es hoy el Santuario; La
parroquia actual es la Iglesia Nueva, a la que se accede por la plaza
Mayor del pueblo. |
Entre el setecientos y el
ochocientos asistimos a la formación de una nueva conciencia cultural,
iluminista y laica, que se irá extendiendo rápidamente por los centros
urbanos , pero che encuentra dificultades en su difusión por los centros
menores, donde se enfrenta a un movimiento contrario que lleva a los
fieles a acogerse a su propia parroquia , que acabará siendo el único
centro de irradiación cultural.
De hecho, muchos curas
presentes en las parroquias, se dedicarán a una obra de alfabetización, a
través de la cual también pasarán las ideas del clero.
Así, mientras la
conciencia religiosa se consolidó en una vida parroquial, ligada a los
esquemas resultantes del Concilio de Trento, dando lugar a una intensa
práctica devota y social, la vida civil se desarrollará mucho más despacio,
también a causa de los cambios que se van rápidamente sucediendo.
Al final del dominio de la
República de Venecia y con la llegada de los franceses, nos encontramos
frente a un intento de racionalización de las instituciones
político-administrativas, para adaptarlas al territorio.
Así a la antigua "cuadra"
se sucederá una nueva división en departamentos, distritos y ayuntamientos
, siguiendo el modelo francés.
El 9 de Julio de 1897 se
constituye el departamento del Serio, que en Febrero del año siguiente
alcanzará su forma definitiva que comprendía los valles del Serio y del
Brembo, Valle Canonica, Valle Scalve y Valle San Martino, más la llanura
comprendida entre las colinas de Fontanella a Rivolta; el lago Sebino y el
río Oglio por el este y el río Adda por el oeste constituirán los límites
naturales de este departamento. El distrito se dividía en 24 cantones que
se reducirán posteriormente a 17.
La capital del noveno
cantón será Chignolo, punto de referencia local para los pueblos de la
Isola bergamasca más aislada.
Más noticias de Chignolo
nos las proporciona el historiador y político Giovanni Maironi da Ponte
por lo que respecta al paso de este territorio en poder del imperio
Austro-Húngaro en 1816; Se citan las ruinas del palacio Roncalli y
Chignolo aparece como un pueblo de novecientas almas rico de forraje y
moreras.
El ochocientos representa
una época de renovación civil y política en la que la comunidad encuentra
en el ayuntamiento su centro de agregación social y organización
administrativa. Chignolo es uno de los municipios del distrito de Bergamo
y pasará a depender del ayuntamiento de Ponte San Pietro desde 1860.
La unidad italiana fue
vista al principio con desconfianza, pero la estabilización de la
situación política conducirá a un cada vez mayor equilibrio entre la
cultura del pueblo, eminentemente campesina y católica y la cultura laica
y liberal. El conflicto nunca será superado del todo, también a causa de
la aparición del problema social que procurará nuevos frentes de conflicto
y nuevas ideologías.
El nacimiento de una
conciencia social en el ámbito rural de fin de siglo es un acontecimiento
importante, potenciado por la difusión de la escolarización.
La institucionalización de
la enseñanza será un paso importantísimo, aunque la resistencia y el
abandono escolar, acabarán por disminuir sensiblemente la potencial
madurez cultural y profesional. La adquisición del saber quedará ligada a
la transmisión oral tradicional que no va mucho más allá de las técnicas
de un trabajo milenario, pobre y sometido.
La llegada del fascismo en
Chignolo se recuerda especialmente porque propuso la unificación
administrativa de los municpios de Chignolo y Madone, que pasaron a
denominarse Centrisola. Se trata de un extremo tentativo de revivir el
mito de la Isola profunda que encontraba su centro ideal en Chignolo al
margen de las grandes vías de comunicación y sostenido por una cultura
campesina, pobre y aislada, pero de naturaleza reflexiva y sensible. El
mito de Centrisola acabó siendo barrido por los acontecimientos que se han
ido sucediendo en los últimos decenios.
Terminado hoy el período
de aislamiento con la construcción de nuevas vías y medios de comunicación,
cancelado el aspecto que el núcleo urbano tenía en el ochocientos con la
creación de nuevos espacios residenciales y sustituido el trabajo agrícola
por las recientes actividades industriales o artesanas, la comunidad
empieza a preocuparse por su propia identidad.
Tampoco la apertura a la
cultura ciudadana y la incipiente civilización europea han resuelto
completamente estos interrogantes, aunque la construcción de modernos
grupos escolares y una rica propuesta cultural de alto nivel parecen haber
alejado el fantasma del absentismo escolar.
Actualmente se buscan
itinerarios urbanísticos y sociales a la vanguardia en los que la
dimensión social pueda proporcionar ocasiones de encuentro y crecimiento,
pero aceleración y desarrollo imponen también un momento de reflexión de
modo que la recuperación de la propria identidad y memoria histórica se
conviertan en motivo de debate.
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